Mi nombre es Jasmine Ivonne. Ivonne como mi madre y Jasmine, por unos dibujos animados que veía mi hermano cuando yo nací. Él tenía solo 4 años en ese entonces y siempre me he preguntado, cómo se atrevieron a entregarle la responsabilidad de cómo me llamarían el resto de mi vida a un niño tan pequeño.

Jasmine, en aquellos tiempos no existía el internet y mi mamá imaginó que esa era la forma correcta de escribirlo, pero conociendo personas con las que comparto nombre, jamás me he topado con alguien que lo escriba de esta forma. Mi madre, me dio la vida y junto con eso, la carga de deletrear mi nombre cada vez que alguien quiere escribirlo para algún formulario o incluso en un local de comida rápida.

Cuando fui creciendo, comencé a interesarme por el significado de mi nombre. Mi mejor amiga de ese entonces se llamaba Camila, que significa “aquella que está frente a Dios”. Busqué mi nombre, pero no aparecía nada cuando lo escribía de la forma correcta. Solo encontré resultados al buscar Jazmín. ¿Qué significa? “Bella como la flor que lleva su nombre”, pero no era realmente mi nombre, porque no se escribía así. También encontré otro resultado: “Que huele a Jazmín”, pero yo no me llamaba Jazmín, entonces, ¿a qué olía yo?

Por mucho tiempo odié mi nombre, ¿quién era yo realmente? Llegué a la conclusión de que solo soy una flor mal escrita. Soy una flor mal escrita, y como el mundo está lleno de contradicciones, desde muy pequeña me interesé por escribir, pero ¿cómo llegar a ser buena escritora, si desde el vientre cargo con este error?

Conversé con mi mamá y le pedí que me hablara de mi nacimiento, quería entender más de mi existencia y de cómo me convertí en un error por el solo hecho de nacer en una época en la que era difícil documentarse, y en una familia que consideró buena idea que un niño de 4 años nombrara a otro ser humano.

Mi madre me contó que cuando mi hermano nació tuvo muchos problemas, muchas horas de contracciones y espera, luego un parto con fórceps que la hizo sufrir mucho a ella y a mi hermano, fue un verdadero caos.

Sin embargo, cuando yo iba a nacer, fue todo muy diferente. Comenzaron sus contracciones y a los pocos minutos llegó una ambulancia para llevarla al hospital. La ambulancia tuvo que acelerar a todo lo que daba, yo quería nacer en ese mismo instante. Alcanzaron a llegar al hospital, ingresaron a mi madre pero antes de que los doctores pudieran prepararla, yo ya había nacido. Al parecer, yo estaba ansiosa por nacer. En ese momento, no me importaba si venía a este mundo para ser una flor mal escrita, solo quería nacer y vivir.

Hoy tomé un poco de ese coraje que tenía cuando nací y dejé de preocuparme por el qué represento para este mundo. Uso mis energías en vivir, en hacer lo que amo aunque no sea buena en eso. Porque una flor mal escrita puede hacer lo que quiera, ya que desde el inicio no siguió las reglas y creará su propio camino para encontrar el sol.

PD: Esta historia que me contó mi madre también me ayudó a entender el por qué mi hermano escogió ese nombre. Nació en el caos y fue muy difícil para él desde el inicio. Así que, con sus cortos 4 años, logró complejizarme un poco más la vida, obligándome a deletrear mi nombre cada vez que me lo preguntan, por el resto de mi vida. Aunque parece una decisión pequeña, yo deletrearé mi nombre hasta el día en que muera, y ¿sabes qué? Cuando muera, alguien tendrá que deletrear mi nombre a la persona que escriba el certificado de defunción, y a quien escriba mi lápida, y a quien haga la misa, y tal vez a muchas personas más, esa será mi pequeña venganza.