Cuando aún era pequeña, mi mamá me enseñó a ver la hora en un gran reloj que teníamos en el comedor. Ella tenía uno más pequeño en su muñeca.

¿Quién creó los relojes? Sé que no se debe juzgar a las personas que no conoces, eso es algo que también me enseñó ella, pero si no existieran los relojes mi mamá pasaría más tiempo conmigo.

“El palito grande marca los minutos y el pequeño dice la hora” me decía cuando me enseñó. Más que un aparato para conocer la hora, siento que es una máquina para controlar a los adultos.

Tengo muy bien grabado en la mente un gesto de los adultos, un gesto que siempre viene acompañado de malos momentos. Sacuden ligeramente el brazo, lo estiran para quitar la manga de su puño y luego ponen el reloj en una posición cómoda para mirar la hora. Este gesto inequívocamente vendrá acompañado de una mala frase: “ya es tarde, apúrate para ir al colegio”; “me tengo que ir al trabajo”; “es hora de dormir”; “no vamos a alcanzar a ir al parque”.

¿Por qué los adultos nunca ven la hora para buscar tiempo para ellos o para convivir con sus hijos? Quien sea la persona que creó el reloj, fue el creador de la esclavitud.