Sonó la campana. Es increíble como ese pequeño sonido puede causar tantas sonrisas y felicidad en mis compañeros ¿por qué no siento ese mismo entusiasmo por el recreo? Se ríen y empujan para salir lo antes posible. Cuando al fin salieron todos, lentamente me levanté y salí al patio. La tristeza no era algo que estos niños conocieran, corrían por todo el colegio y reían, se veían tan…felices. 

La última palabra salió con dificultad y debilidad de mis labios, ¿por qué si yo tengo la misma edad y energía que ellos no puedo ser feliz? es tan injusto.

Aún cuando no soy feliz en el colegio, es mejor que estar en casa; anoche mi papá volvió a llegar borracho, mi mamá se enojó, pelearon y se gritaron… estaba tan asustada. Mi mamá me dijo que me vistiera rápido y enseguida obedecí, salimos en medio de la noche y vagamos por horas, esperando a que mi papá saliera de la casa para poder entrar… ¿papá? ¿qué es un papá? En los libros dicen que son el protector de sus hijos, el consejero y amigo más fiel, ¿entonces, por qué el mío no es así? Me gustaría tener un papá como los de los libros, tal vez así podría ser feliz.

La campana vuelve a sonar, esta vez para entrar a clases; mi vista se nubla y un par de lágrimas traicioneras caen por mis mejillas, no fue buena idea recordar la noche anterior, ahora todos me preguntarán qué me pasa, ¿qué les responderé? ¿les diré la verdad? Claro que no, no quiero que nadie sepa cómo es mi papá. 

– ¡Buenos días, niños! Pronto será el día del padre, así que quiero que todos le escriban una carta a su papá.

No puede ser, cómo puedo tener tan mala suerte, ¿qué le escribiré? ¿que lo quiero? ¿que es el mejor papá del mundo? Seguramente mis compañeros escribirán cosas así, pero en mi caso eso sería una completa mentira. Yo no quiero a mi papá, lo odio, lo odio por hacerme infeliz, por darme malos ejemplos, por no ser un padre. Las lágrimas cayeron nuevamente por mis ojos, esta vez con más intensidad; la profesora notó esto y se acercó.

-¿Qué te pasa, mi niña?

Tenía tanta pena acumulada que no pude hablar, así que ella me llevó fuera de la sala para poder estar más tranquilas, pero sentí como todas las miradas de mis compañeros recaían en mí. Con dificultad le conté todo a mi profesora, pero ella me  escuchó con paciencia y al finalizar mi historia me abrazó. Fue un abrazo tan reconfortante y lleno de sentimientos que me hizo sentir mejor.

-Eres una niña muy valiente, pero tienes que saber que un padre es el que cuida a sus hijos y los lleva por el camino correcto. En estos momentos tu mamá está cumpliendo el rol de padre, ella es quien te cuida y te aconseja, un padre no tiene que ser necesariamente hombre, así que si te animas a volver a clases, puedes ir y escribirle esa carta a tu mamá, por ser tan valiente y también por cumplir el rol que tu padre no ha sabido disfrutar.

Nunca lo había visto de ese modo, esas palabras cambiaron totalmente mi forma de ver mi vida, ¿para qué quería un papá si tengo a mi mamá? Tras esa conversación volví a la sala y con el mejor de los ánimos, me senté a escribir una hermosa carta a mi mamá, por ser la mejor papá del mundo.